Si bien, el año que termina ha sido intenso igual que los anteriores, mostró que el mundo vive una etapa distinta, donde la confrontación y la idea de dos bandos es algo cotidiano.
El cinco, si lo observamos desde la perspectiva de una década, es exactamente el punto medio. Por ello, que el año que concluye termine en esa cifra es una afortunada coincidencia cuando queremos definir en qué consistieron estos últimos doce meses.
Un periodo donde a nivel mundial continuaron los grandes conflictos, como la guerra entre Rusia y Ucrania, el conflicto entre Israel y Hamás, además del continuo desafío de China a Occidente.
Tensión que se acrecentó a partir del 20 de enero con la asunción de Donald Trump en su segundo periodo, que más allá de políticas concretas como el endurecimiento de los controles migratorios o la ofensiva en el mar Caribe, mostró una retórica divisiva.
Aunque el mandatario estadounidense está lejos de ser el único. Más bien, es la muestra de una tendencia que algunos inocentemente creíamos pasajera pero que llegó para quedarse: la polarización del mundo.
Este fenómeno no es nuevo, pero su crecimiento se evidenció con la pandemia, donde las formas de consumir noticias cambiaron. Ya no era necesario esperar al noticiario de las 21:00 para conocer lo que ocurría en nuestro entorno o leer el diario a la mañana siguiente.
Ahora, si quiero conocer el mundo, reviso mi celular y tengo a mi disposición un mar casi infinito de contenidos. Pero como cada uno elige lo que le gusta, ya no veo lo que todos ven, lo que tiende a generar brechas con quienes piensan distinto.
Consumo, pero no toco
No es el único cambio impulsado por la tecnología, ya que en 2025 se consolidó el uso de la Inteligencia Artificial. Tras ser una “novedad” en los años anteriores gracias a Chat GPT. En estos últimos meses dejó de ser el “juguete nuevo” para integrarse plenamente a la rutina laboral de millones de personas en América Latina, con el claro liderazgo de Chile, Brasil y Uruguay.
Una expansión tecnológica que posee una peculiaridad: ahora casi todos los contenidos que consumimos se concentran en una “nube”. Nunca tuvimos la posibilidad de acceder a la música, libros o documentos a solo un clic como en la actualidad, pero a la vez no los podemos tener en nuestra repisa, y casi siempre es necesario tener una suscripción.
Pese a que aún existen quienes compran vinilos o libros físicos, la tendencia es a acceder a través de nuestros dispositivos móviles. Ejemplo de aquello es el fin de la producción de Blu-Ray por parte de la compañía Sony.
Cada vez más divididos y viviendo paralelamente en otra realidad, parecía un escenario lejano pero que este 2025 se consolidó como una realidad. El desafío para 2026 es tender puentes. Lo ideal sería que la aplicaran los líderes mundiales, aunque ello es una quimera.
Por: Maximiliano Ortiz/Periodista.








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